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Del estudio
grafológico se desprenden los siguientes resultados:
Letras inclinadas hacia la izquierda: indican
repliegue del niño hacia sí mismo. Tal vez ha sufrido
una experiencia que no ha elaborado bien y lo deja temeroso de la entrega
a la afectuosidad y la expansión. En alguna medida es una especie
de regresión, porque la lógica es ir hacia delante y no
hacia atrás.
La separación progresiva del margen izquierdo
que sumado a las "s" de rasgos duros:
denuncia tendencia a la evasión y rigor con la familia y con
él mismo.
Me alertaron estas primeras conclusiones del análisis porque
el hecho no podía estar tan lejano dada su edad y sin embargo
en ningún momento surgió algo llamativo en la primer consulta.
Letras con pastosidades: fácilmente
influenciable.
Escritura estrecha: indica inhibición
y timidez.
Letras retocadas: inseguridad y duda. Cansancio.
Líneas apretadas: reafirma la inhibición
y el temor. También es índice de poca generosidad.
Dirección descendente de las líneas:
cansancio. Puede indicar algún estado depresivo aunque en otra
medida que en los adultos.
Escritura con óvalos cegados: nuevamente
aparece el cansancio y la desprolijidad.
El cansancio en esta escritura se detecta por excesivos retoques, borrones,
manchas y puntos gruesos.
Sin embargo la presión al escribir muestra fuerza corporal, tensión
y vitalidad.
Vemos como el cansancio rápido surge pese a su gran actividad
y vitalidad.
La irregularidad se produce tanto en la desproporción exagerada
de mayúsculas y minúsculas como en la diferencia de tamaño
del cuerpo de las letras, exterioriza hipersensibilidad, inquietud y
nerviosismo.
Soldaduras y temblores en la escritura:
revelan posibles disturbios neurológicos y trastornos endocrinos.
Falta de madurez motriz.
Es un niño hiperemotivo excitable
a la menor turbación. Inquieto pero de cansancio fácil.
Escritura muy desigual con trazos inseguros y retocados donde se producen
temblores casi imperceptibles.
Lic.
Nora Elsa Inés Vanvor
Grafología Científica
En la segunda consulta, ya con los datos
que me aportaba el análisis de su letra, conversé con ambos
padres insistiendo sobre algún hecho del pasado. Así fue
que relataron algo que suponían sin mayor trascendencia puesto
que el niño no se dio cuenta de nada "por estar dormido".
Teniendo Martín 4 años de
edad la familia fue asaltada en su casa con armas de fuego, incluso algún
intercambio de disparos, y terminaron encerrados en el baño.
Todo el tiempo el niño lo pasó
dormido, despertando solo cuando todo había concluido y en un lugar
que no era su dormitorio.
Claro que no pensaron en las vivencias de Martín
que con sus 4 años era capaz de reconocer la gravedad de la situación
en las expresiones de sus padres, la presencia de la policía, la
concurrencia a la Seccional por la noche y de todo el alboroto que estas
circunstancias conllevaron. Además aún cabría pensar
que quizás no dormía sino que no quería despertar,
que no es lo mismo... La mente tiene sus defensas.
Este tema que no surgió ni siquiera
en los años de análisis por su enuresis, fue seguramente
la posible causa del fracaso del tratamiento que fue enfocado en otra
dirección y recién emergen en su letra en forma de represión,
miedo a los cohetes, a los ruidos, su excitabilidad, su descontrol, etc.,
en resumen todo concuerda. Además, con ambos padres presentes,
percibí en la consulta discusiones entre ellos sobre distintas
formas de educar a su hijo que posiblemente presionaban sobre él.
Su vitalidad, su inquietud, los movimientos
automáticos de la cabeza contrastando con el agotamiento rápido
y el temblor en la escritura nos habla de un posible disturbio neurológico
que notifiqué a sus padres. Ellos me confirmaron que si bien es
muy inteligente, es malo en los deportes porque siempre "se le escapa
la pelota" o no tiene precisión ni equilibrio en las jugadas
y como siempre pierde, prefiere no competir.
Martín fue medicado con Causticum
10mil y por supuesto aconsejé a sus padres tratamiento psicológico
ahora orientado en el sentido de la causa real, que aunque onírica,
llegó a impactar en su inconsciente.
Quiero destacar y reitero con esto la importancia
que tiene en el diagnóstico biopatográfico bucear en lo
profundo e inconsciente hasta que aparezca la punta del ovillo que desenrede
la madeja y cuantas veces necesitamos acudir, como en este caso, a otros
recursos válidos como la Grafología, el Psicoanálisis,
la Programación Neurolingüística y todos aquellos programas
que nos faciliten la tarea en casos donde ni el paciente ni la familia
colaboran ya sea por omisión o desconocimiento. Demás está
decir que Martín curó de su brote alérgico pero no
lo trajeron más al consultorio. ¿Será por considerar
cumplida la función del homeópata por la desaparición
de la alergia? ¿Será porque está en manos de un psicólogo
siguiendo mi consejo o será como tantas veces ocurre, pensar que
esas cosas de la mente son normales en los niños y se curan con
el crecimiento? Parece que "lo que se ignora no existe".
De
no poner remedio a tiempo el niño de hoy será el hombre
de mañana con las mismas reacciones, perturbaciones y rechazos
hacia los que lo rodean.
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